miércoles, 11 de junio de 2014

NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD

NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD
En la lex credendi, que se desarrolla lozana y fuerte en el corazón del creyente, en el corazón de la Iglesia, florece la lex orandi; así se manifiesta en las oraciones escritas, que nos han heredado nuestros antepasados en su relación con la Madre de Cristo, en su advocación de la Soledad. En efecto, tanto en los clérigos como los fieles, en su fe y amor a María de la Soledad, podemos encontrar una intimidad interior mariana como imitación de la actitud y sentimientos de la Madre, que nos identifican con nuestro divino Redentor 

SOCIEDAD CON O SIN DIOS

SOCIEDAD CON O SIN DIOS
“Vivimos en una época en la que son evidentes los signos del secularismo. Parece que Dios haya desaparecido del horizonte de muchas personas o que se haya convertido en una realidad ante la cual se permanece indiferente. Vemos, sin embargo, al mismo tiempo, muchos signos que nos indican un despertar del sentido religioso, un redescubrimiento de la importancia de Dios para la vida del hombre, una exigencia de espiritualidad, de superar una visión puramente horizontal, material, de la vida humana. Analizando la historia reciente, ha fracasado la previsión de quien, en la época de la Ilustración, anunciaba la desaparición de las religiones y exaltaba la razón absoluta, separada de la fe.

sábado, 7 de junio de 2014

Homilía: Solemnidad de Pentecostés/A

Homilía: Solemnidad de Pentecostés/A
En uno de sus sermones, san Agustín llama a la Iglesia “Societas Spiritus”, sociedad del Espíritu (Serm. 71, 19, 32: PL 38, 462). Pero ya antes de él san Ireneo había formulado esta otra verdad: “Donde está la Iglesia, allí está el Espíritu de Dios, y donde está el Espíritu de Dios, allí está la Iglesia y toda gracia, y el Espíritu es la verdad; alejarse de la Iglesia significa rechazar al Espíritu” y por eso “excluirse de la vida” (Adv. haer. III, 24, 1).

viernes, 30 de mayo de 2014

Homilía en la Solemnidad de la Ascensión del Señor

Homilía en la Solemnidad de la Ascensión del Señor
Con la Ascensión, Jesús no partió, no se ha “ausentado”; sólo ha desaparecido de la vista. Quien parte ya no está; quien desaparece puede estar aún allí, a dos pasos, sólo que algo impide verle. En el momento de la ascensión Jesús desaparece, sí, de la vista de los apóstoles, pero para estar presente de otro modo, más íntimo, no fuera, sino dentro de ellos. Sucede como en la Eucaristía; mientras la hostia está fuera de nosotros la vemos, la adoramos; cuando la recibimos ya no la vemos, ha desaparecido, pero para estar ya dentro de nosotros. Se ha inaugurado una presencia nueva y más fuerte.

jueves, 29 de mayo de 2014

LA FAMILIA, PRIORIDAD DE LA HUMANIDAD

Familia, sé lo que eres! De tu ser mismo se desprende tu misión. Y tu primera obra misionera es ser educadora. Tú eres la primera escuela en donde la persona se abre a la vida y donde se forja el hombre y el futuro de la Iglesia y de la sociedad. Tú eres la primera que transmite a las nuevas generaciones la alegría de creer en Dios; la que enseña el abc del amor de Dios y del amor humano que se transforman en valores y virtudes para la vida cotidiana. Eres escuela de paz; tú enseñas el camino de la paz mediante la justicia basada en la reconciliación y el perdón (cfr. Exhortación Pastoral “Que en Cristo nuestra Paz México tenga Vida Digna”). ¡Familia, toda la Nación mexicana necesita de ti!

sábado, 24 de mayo de 2014

Homilía VI Domingo/A

Homilía VI Domingo/A
Cristo en el Evangelio expresa al Espíritu Santo como el Paráclito o Consolador. El Espíritu Santo no sólo es luz y consejo. Ni tampoco es sólo fuerza. El hombre tiene necesidad sobre todo de consuelo para vivir. Muchas veces estamos inquietos, sentimos la soledad, el cansancio; el futuro nos da miedo y los amigos nos fallan.

viernes, 16 de mayo de 2014

Hoilía V Domingo de Pascua/A

Homilía V Domingo de Pascua/A
Sin Cristo que es Camino, nos extraviamos. Sin Cristo que es Verdad, caemos en la mentira y en la ideología. Sin Cristo que es Vida, nos alcanzará la muerte. Sin Cristo que es Piedra angular, el edificio de la Iglesia se derrumba.

viernes, 9 de mayo de 2014

Homilía IV domingo de Pascua

Homilía IV domingo de Pascua
Jesús se aplica a sí mismo esta imagen (cf. Jn 10, 6), arraigada en el Antiguo Testamento y muy apreciada por la tradición cristiana. Cristo es el buen pastor que, muriendo en la cruz, da la vida por sus ovejas. Se estable así una profunda comunión entre el buen Pastor y su grey. Jesús, escribe el evangelista, «a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. (...) Y las ovejas le siguen, porque conocen su voz» (Jn 10, 3-4). Una costumbre consolidada, un conocimiento real y una pertenencia recíproca unen al pastor y sus ovejas: él las cuida, y ellas confían en él y lo siguen fielmente.

viernes, 2 de mayo de 2014

Homilía III domingo de Pascua

Homilía III domingo de Pascua
El mensaje que nos quiere dar este relato es que reconozcamos a Jesús resucitado en nuestra vida, pero sobre todo en la eucaristía: al escuchar la Palabra del resucitado y al partir el Pan; que, al mismo tiempo, implica la misión de anunciarlo a los demás. Esta enseñanza tiene lugar, en n día como hoy, “el primer día de la semana”, Día del Señor, es un día destinado a que los ojos se nos abran después de participar en la escuela de la Palabra y en la fracción del pan: comiendo el pan de la Palabra y el Cuerpo y la Sangre del Resucitado.

martes, 29 de abril de 2014

Fiesta de Nuestra Señora de la Soledad (Jn 3, 16-21)

Fiesta de Nuestra Señora de la Soledad (Jn 3, 16-21)
hacia la Madre del Hijo de Dios, hacia la Theotokos, hacia nuestra Señora de la Soledad, se dirigen hoy, en este mes de abril, mes de nuestra Señora, de modo especial, el pensamiento y el corazón de esta ciudad y de toda nuestra Diócesis. María está presente siempre, Ella lo sabemos y lo vemos, en Irapuato tiene su altar, sin embargo, en este día queremos venerarla particularmente, con un día dedicado totalmente a Ella: la Fiesta de nuestra Señora de la Soledad, Madre de Dios y Madre nuestra.

viernes, 25 de abril de 2014

Hmilía II Domingo de Pascua

Homilía II Domingo de Pascua
Jesús nos saluda hoy, al término de la solemne semana pascual, con este deseo de esperanza y de gozo. Nos da su paz, mostrando las señales de su pasión dolorosa. De sus manos traspasadas y de su costado abierto brota el don precioso de la paz y de la divina misericordia para toda la humanidad.

lunes, 21 de abril de 2014

NOVENARIO 2014 EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD

NOVENARIO 2014 EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD
El amor a la Virgen Santísima tiene su fundamento en lo que Dios nos ha comunicado en las S.E. y en la gran Tradición de la Iglesia, interpretado por el Magisterio de la Iglesia. Todo esto nos lleva a pensar en los orígenes apostólicos de la fe cristiana y de la veneración a la Virgen María. Esta es una verdad teológica de la presencia de la Virgen en la Iglesia, en cada diócesis, en cada parroquia y en cada cristiano, en nuestra ciudad de Irapuato.

viernes, 18 de abril de 2014

Reflexión del Padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia

Reflexión del Padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia
Pero ¿por qué extrañarse de esta explicación y encontrarla demasiado banal? ¿Acaso no ha sido casi siempre así en la historia y no es todavía hoy así? Mammona, el dinero, no es uno de tantos ídolos; es el ídolo por antonomasia; literalmente, «el ídolo de metal fundido» (cf. Éx 34,17). Y se entiende el porqué. ¿Quién es, objetivamente, si no subjetivamente (es decir en los hechos, no en las intenciones), el verdadero enemigo, el competidor de Dios, en este mundo? ¿Satanás? Pero ningún hombre decide servir, sin motivo, a Satanás. Quién lo hace, lo hace porque cree obtener de él algún poder o algún beneficio temporal. Jesús nos dice claramente quién es, en los hechos, el otro amo, al anti-Dios: «Nadie puede servir a dos amos: no podéis servir a Dios y a Mammona» (Mt 6,24). El dinero es el «Dios visible»[1], a diferencia del Dios verdadero que es invisible.

jueves, 17 de abril de 2014

Pésame a la Virgen con las insignias de la Pasión de Cristo

Pésame a la Virgen con las insignias de la Pasión de Cristo
Madre de Jesús y madre nuestra, la noche avanza cubriendo el cuerpo muerto de tu Hijo, negra mortaja que lo oculta a los ojos de los hombres. La tumba ha sido sellada, ha vuelto al seno de la tierra el que nos creó de ella. Es noche. La oscuridad cubre la tierra. No hay luz. Pero en tu corazón sí la hay. En tu corazón es de día porque la luz de tu Hijo lo ilumina. Esa luz brillará gloriosa al amanecer de su primer día, el día del Señor por excelencia cuando Él vuelva a la vida venciendo a la señora de la noche. Santa María del Consuelo, consuélanos en nuestra espera.

martes, 15 de abril de 2014

HOMILÍAS DEL TRIDUO PASCUAL

Del mismo modo que la semana tiene su punto de partida y su momento culminante en el domingo, día del Señor, celebración semanal de la pascua, así el santo Triduo Pascual de la Pasión y Resurrección del Señor Jesús, es el punto culminante de todo el año litúrgico. El santo Triduo Pascual se prepara en el tiempo de Cuaresma y se prolonga en la alegría de los cincuenta días del Tiempo Pascual. Dada la importancia que él reviste, el Triduo Pascual ha de prepararse y celebrarse con esmero y reverencia.

viernes, 11 de abril de 2014

Homilía Domingo de Ramos/ A

El domingo pasado contemplamos la victoria del Señor sobre el último y más temible enemigo: la muerte, anticipando la victoria final de la resurrección. Hoy la Iglesia nos va preparando para que en su momento podamos cantar el himno de victoria, el de la secuencia pascual: “La vida y la muerte se enfrentan en un duelo admirable: el Señor de la vida estuvo muerte, y ahora, vivo, reina”.

miércoles, 9 de abril de 2014

Vivir la Semana Santa

Vivir la Semana Santa
Vivir la Semana Santa es entrar cada vez más en la lógica de Dios, en la lógica de la Cruz, que no es ante todo aquella del dolor y de la muerte, sino la del amor y del don de sí que trae vida. Es entrar en la lógica del Evangelio. Seguir, acompañar a Cristo, permanecer con Él exige un «salir», salir. Salir de sí mismos, de un modo de vivir la fe cansado y rutinario, de la tentación de cerrarse en los propios esquemas que terminan por cerrar el horizonte de la acción creativa de Dios. Dios salió de sí mismo para venir en medio de nosotros, puso su tienda entre nosotros para traernos su misericordia que salva y dona esperanza.

martes, 8 de abril de 2014

Cuarta predicación de Cuaresma (Padre Raniero Cantalamessa)

Cuarta predicación de Cuaresma (Padre Raniero Cantalamessa)
«Enseñamos unánimemente que hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo: perfecto en la divinidad, y perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre […]; nacido del Padre antes de todos los siglos según la divinidad; y por nosotros y por nuestra salvación, nacido en los últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios, según la humanidad. Se ha de reconocer a un solo y mismo Cristo Señor, Hijo único en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación. La diferencia de naturalezas de ningún modo queda suprimida por su unión, sino que quedan a salvo las propiedades de cada una de las naturalezas y confluyen en un solo sujeto y en una sola persona»

viernes, 4 de abril de 2014

Homilía V domingo de cuaresma/A

Homilía V domingo de cuaresma/A

El Cristo Pascual ha venido para sacarnos y resucitarnos de nuestro sepulcro del pecado (primera lectura y evangelio), y darnos una vida nueva de resucitados, para no vivir ya según la carne sino según el Espíritu (segunda lectura). En el Evangelio de San Juan (Jn. 11, 1-45) observamos el impresionante relato de la llamada “resurrección” de Lázaro, el amigo de Jesús, quien -según palabras de su hermana Marta- ya olía mal, pues llevaba cuatro días de muerto.

Tercera Predicación de Cuaresma

Tercera Predicación de Cuaresma
El Espíritu Santo es el Espíritu que procede primariamente del Padre, que ha descendido y se ha “posado” en plenitud en Jesús, “historificándose” y acostumbrándose en Él -dice san Ireneo- a vivir entre los hombres, y que en Pascua-Pentecostés desde Él es infundido en la humanidad. Otra prueba de todo esto es precisamente el grito “Abbà” que el Espíritu repite en el creyente (Ga 4,6) o enseña a repetir al creyente (Rm 8, 15). ¿Cómo puede el Espíritu gritar Abbà al Padre? No es generado desde el Padre, no es su Hijo… Puede hacerlo -observa san Agustín- porque es el Espíritu del Hijo y prolonga el grito de Jesús.